voy a querer llegar un día
a no extrañarte tanto
a soñar que tocas a mi puerta
y armas palabras con tu sonrisa
que me escribes en la piel y en la pared
que no me olvidas...
y yo que te adoro
que tantas veces quise tenerte
atado en el cuerpo
solidificado en mis huesos...
ahora ya quizás
ahora ni me recuerdes.
Yo te quiero sabes,
podría decir que te amo
desde ese día que me miraste desde el espejo
con esos soles tan tuyos ...
NARANJAS Y VIOLETAS
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Lidia, la dulce novia de mi infancia,
por cuyo amor de mariposa aún gimo,
me envía de naranjas un racimo
con violetas de mística fragancia.
Unas y otras...